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El T-MEC no es la panacea

Al margen de los gobiernos, la integración comercial entre México, EU y Canadá se ha venido gestando a lo largo de muchas décadas, fundamentalmente a través del sector privado. Igualmente se ha realizado un importante proceso de integración social mediante estrechos vínculos entre familias de migrantes. No obstante, los jefes de Estado, Carlos Salinas de Gortari, George Bush y Brian Mulroney, decidieron dar una estructura legal al comercio trilateral, lo que permitió crecer exponencialmente el comercio y por primera vez en la historia de México, comenzar a formar una clase empresarial que no estuviera ligada a ventas de gobierno, licitaciones o autorizaciones públicas. En efecto, hoy el país vende 1,000 millones de dólares al día tan sólo a EU y, junto con la abundante comunidad de empresarios de familias migrantes que fundaron empresas como: Scappino, MABE, Garabatos y Porrúa, contamos con una clase empresarial que no depende del gobierno para hacer negocios y que está sustentada en generar valor a nuestra economía

Al margen de los gobiernos, la integración comercial entre México, EU y Canadá se ha venido gestando a lo largo de muchas décadas, fundamentalmente a través del sector privado. Igualmente se ha realizado un importante proceso de integración social mediante estrechos vínculos entre familias de migrantes. No obstante, los jefes de Estado, Carlos Salinas de Gortari, George Bush y Brian Mulroney, decidieron dar una estructura legal al comercio trilateral, lo que permitió crecer exponencialmente el comercio y por primera vez en la historia de México, comenzar a formar una clase empresarial que no estuviera ligada a ventas de gobierno, licitaciones o autorizaciones públicas. En efecto, hoy el país vende 1,000 millones de dólares al día tan sólo a EU y, junto con la abundante comunidad de empresarios de familias migrantes que fundaron empresas como: Scappino, MABE, Garabatos y Porrúa, contamos con una clase empresarial que no depende del gobierno para hacer negocios y que está sustentada en generar valor a nuestra economía.

El T-MEC es la continuidad del TLCAN con algunas adecuaciones como el comercio electrónico y la imposición de fuertes reglas en el ámbito laboral y, probablemente, en materia de inversiones. Es también la oportunidad de continuar siendo parte del grupo de países de mayor poderío y capacidad económica del continente americano. Los frutos que el país recibió del TLCAN son incontables. Se puede comenzar con la garantía de que tan sólo con el comercio trilateral podemos crecer 2% anual. Sin embargo, estos beneficios no han sido suficientemente distribuidos a todo el país. Únicamente el centro y norte han sentido el impacto real del comercio exterior con Norteamérica. Es necesario, por tanto, que el gobierno federal dé certeza jurídica a las inversiones de nuestros vecinos y socios comerciales para que éstas sigan llegando y se diseminen por los estados del sur, que presentan un rezago importante en términos de desarrollo. No es posible que en estados como Tabasco la mitad de la población aún cocine la comida con leña o que Oaxaca y Chiapas, con las riquezas naturales y culturales que poseen, tengan el nivel de pobreza que presentan. Los 25 años de TLCAN no bastaron para extender los beneficios del comercio a todo el país, sólo unos cuantos han visto sus abundantes beneficios.

En materia económica, al presidente Andrés Manuel López Obrador se le puede reconocer por su disposición a continuar con la integración comercial con Norteamérica y por su política fiscal caracterizada por una férrea disciplina, austeridad y supresión de la corrupción entorno a los ingresos y gastos de gobierno. Empero, pese al enorme beneficio de la integración comercial, ésta no es la panacea. Se requiere profundizar más en la relación con nuestros socios para que pasemos de lo comercial a muchos otros ámbitos de la vida económica como las inversiones, la tecnología, el cuidado del medio ambiente y los mercados laboral y financiero, de lo contrario habremos perdido una extraordinaria oportunidad para ser actores en la nueva composición geoestratégica que regirá el mundo en los próximos 100 años. En estos 25 años, el ser parte de Norteamérica, no lo hemos aprovechado a plenitud, aquí una nueva llamada de atención, ojalá no la desaprovechemos.

Carlos Alberto Martínez Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaria de Hacienda, la presidencia de la República y en Washington, DC. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas

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