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Gonzalo Morales Divo Platea//
¿Por qué las vacunas COVID-19 no se aplican a los niños pequeños?

Las grandes farmacéuticas reconocidas internacionalmente aplican con rigurosidad la metodología científica, y cuando elaboran un producto y hacen sus estudios para un rango de edades, recomendarán dichos productos solo para las personas que estén dentro de ese rango. Y es sabido que las nuevas vacunas contra COVID-19 se han investigado y producido para ser administradas solo a individuos sobre los 16 años y, aunque también sabemos que los niños desde recién nacidos y a cualquier edad pueden enfermar por COVID-19, la mayoría no se enfermará con la gravedad con la que lo hacen los adultos y muchos podrán dar positivo sin presentar síntomas.

Gonzalo Morales Divo

Si todos los adultos llegáramos a estar vacunados en algún momento, las posibilidades de ser contagiados por un niño serían remotas, por lo tanto, mientras más rápido se detenga el virus en el adulto, menores serán las probabilidades de que esto suceda o que el virus pueda mutar a una variante más agresiva. Esto se va a lograr cuando dispongamos de las vacunas. Sin olvidar que al mismo tiempo deberán seguirse implementando de manera rigurosa las medidas individuales, colectivas y gubernamentales para evitar los contagios.

Gonzalo Jorge Morales Divo

Muchos estudios revelan que es poco probable que los niños menores de 10 años otros sugieren que hasta los 14 años, se infecten con el virus cuando se comparan con las personas sobre los 20 años de edad. La hospitalización en los niños es muy baja, sin embargo, los que ameritan hospitalización a veces necesitan cuidados intensivos y pueden llegar a desarrollar el síndrome inflamatorio multisistémico que es una complicación severa del que la mayoría de ellos salen sin problemas. De ahí por qué las vacunas no se apliquen de inicio en los niños menores, y con ello, estamos respondiendo a muchos padres y madres

Es oportuno señalar que, aunque la enfermedad ataca suavemente a los niños pequeños, los que tienen alguna enfermedad de fondo: obesos, asmáticos, falcémicos, diabéticos, enfermos renales y cardiacos, están en un riesgo mayor de enfermar gravemente si se contagian con el nuevo coronavirus. No hay dudas entonces, que una vez logrado detener la pandemia, la comunidad científica deberá encaminar sus esfuerzos para lograr que las vacunas puedan prevenir los posibles brotes futuros de COVID-19 en toda la población incluyendo a la mujer embarazada y a los niños pequeños

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